SONGS FOR A TAILOR, JACK BRUCE


De Jack Bruce me quedo siempre con su voz. Emotiva, desprendida, no lo conoceremos en persona, pero su voz nos ha hecho sus confesores más íntimos. Songs for a tailor (1969, primera obra en solitario recién disueltos Cream. Chínchate Eric) es un disco rico y emotivo, como la voz de su autor. Una joya capaz de cambiar la vida de quién la escucha, un secreto que no vanalizas en conversaciones casuales con el “es de puta madre” de rigor; un disco que aprecias de forma personal, al que llegas como un explorador, como si nadie más supiera de su existencia, y al que plantas una humilde banderita que señala que ese es tu territorio y el de nadie más; como, pienso ahora, el White light de Gene Clark. En Weird of hermiston, Bruce canta “I’m going to a wedding, I’m going to a wedding dressed in black, I’m going to a party, won’t be back”. Qué gran canción, como todo el disco, rico en blues, jazz y experimentación. Con la extraña sustancia de las cosas por las que vale la pena vivir.

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